Todo sobre el Aloe Vera

¿Qué es el Aloe Vera?

El Aloe vera es una planta originaria del norte de África conocida por sus excelentes propiedades naturales. Su popularidad se ha incrementado en los últimos años y hoy es utilizada frecuentemente para fines medicinales, estéticos y decorativos. Es barata, efectiva y de fácil manipulación, lo que es realmente valorado por el cada vez más amplio sector de la población que recurre a ella de forma habitual.

Esta planta pertenece a la familia Asphodelaceae. Es perenne y cuenta con diversas hojas alargadas, dispuestas en rosetas, y las cuales pueden alcanzar hasta medio metro de largo y 7 centímetros de ancho. Es una especie suculenta. ¿Esto qué quiere decir? Que su raíz, su tallo y sus hojas se engrosan para así poder acumular más cantidad de agua, un recurso extremadamente valioso en los lugares desérticos o semiáridos en los que crece.

Que es el Aloe Vera

Procede de la parte más septentrional del continente africano, aunque en la actualidad se cultiva en puntos de clima seco de Asia, América y Europa. Existen importantes explotaciones en la Península Arábiga y en países como España (Islas Canarias), Perú, Chile, Colombia, Puerto Rico y México. También en hábitats tan singulares como el de Madagascar o en la parte más meridional de Sudáfrica, alrededor del Cabo de Buena Esperanza. Su industria es pujante y su utilización en los productos domésticos cada vez más elevada, de ahí que haya sido un elemento que ha generado prosperidad en los territorios concretos en los que se explota.

Su denominación como Aloe vera es relativamente reciente, pues hasta el siglo XIX esta planta se conocía como “acíbar”. También es nombrada como sábila, Aloe de Barbados, savila o Aloe de Curazao, entre otros.

Sus aplicaciones farmacéuticas y medicinales se remontan a tiempos inmemoriales; y hay constancia de que ya se utilizaba hace 3.000 años. Tablillas de arcilla de origen sumerio incluyen dibujos de esta planta; y diferentes vestigios hacen concluir que los egipcios la consideraban de gran valor durante su esplendor hace más de 5.000 años.

Cultivos del Aloe Vera

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Un lugar perfecto para cultivar con buenos resultados Aloe vera es aquel que esté expuesto al sol durante muchas horas al año y tenga un relieve rocoso o pedregoso. En estos puntos suele crecer de forma salvaje, aunque para su explotación a gran escala se requiere de una serie de cuidados y técnicas de tratamiento.

Los dos factores que dificultan o directamente cortan el crecimiento del Aloe vera son el agua en exceso y el frío. Un territorio en el que el termómetro baje a menudo de los 10 grados centígrados no será propicio para establecer este tipo de plantación.

Los agriculores valoran especialmente esta especie vegetal por su resistencia a las plagas y a la falta de agua. Este último punto es de vital importancia en las zonas semiáridas en las que existe escasez de lluvias, de ahí que muchos de sus profesionales hayan abandonado los cultivos tradicionales en favor del Aloe vera, aprovechándose de su demanda creciente en el mercado.

Existen una serie de pautas para el cultivo de Aloe vera que pueden ayudar al agricultor a conseguir el éxito:

• Es aconsejable que estas plantas se encuentren en un lugar protegido, pero en el que no se filtre la luz del sol. Así estarán protegidas de las malas condiciones climáticas y de agentes externos.

• Su riego se debe realizar con poca agua. La cantidad que necesita para desarrollarse es muy pequeña.

• Es una planta que crece a la perfección en terrenos arenosos, aunque también ofrece buenos resultados en superficies volcánicas, como la de las Islas Canarias. Es importante que el lugar en el que se cultive tenga buen drenaje y una ligera acidez.

• Siempre que sea posible, es recomendable dejar una distancia de unos dos metros entre una planta y otra; de lo contrario, podrían llegar a enredarse las raíces entre las distintas unidades.

 

Por otra parte, puede presentarse como una buena opción el cultivo casero y a pequeña escala de Aloe vera para cubrir las necesidades de esta planta de una o de unas pocas personas. Para realizar esta plantación, el mejor recipiente será una maceta de barro y el mejor emplazamiento un lugar soleado, como puede ser una terraza o una galería. Durante el invierno es indispensable proteger la planta del frío.

Dado que el drenaje es una parte esencial en este cultivo, es aconsejable depositar en la parte inferior del tiesto aproximadamente cinco centímetros de arena. Encima de esto, se debe introducir abono, y éste debe expandirse hasta la parte en la que nacen las hojas de la planta. Es recomendable no regar el Aloe vera hasta aproximadamente diez días después de su plantación. Y, una vez que se efectúe, se debe tener en cuenta que sólo necesita una pequeña dosis de agua.

Su reproducción es relativamente sencilla. Para culminarla se deben retirar los brotes que surgen en el entorno de la planta cuando estos hayan alcanzado aproximadamente entre ocho y diez centímetros de altura. Este proceso se puede hacer perfectamente con la mano, pues es muy sencillo de realizar y rara vez afecta a la planta. Una vez se han extraído esos brotes, se deben plantar en una maceta individual, siguiendo las mismas reglas de drenaje e introducción de sustrato.

 

Variedades de Aloe Vera

En la actualidad, hay catalogadas más de 250 variedades de la planta Aloe en todo el mundo. No obstante, tan sólo se ha demostrado que entre 3 y 4 poseen propiedades curativas y medicinales. Son del tipo Barbadensis, lo que comúnmente se conoce como Aloe Vera. Estas variedades son las que se cultivan en puntos como las Islas Canarias, de ahí la importante cantidad de Aloe vera que se explorta desde este archipiélago español a otros países.

Dentro de las plantas Aloe, las que se ha demostrado que tienen propiedades medicinales pertenecen al tipo Barbadensis. Éstas son conocidas como Aloe vera. Son ricas en vitaminas, minerales y aminoácidos y cuentan con muy diversas aplicaciones. Pero dentro del Aloe vera existen tres variedades que presentan diferencias que merece la pena enumerar:

1. Miller o Vulgaris
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 Esta planta radica en las costas de Marruecos, Mauritania, Cabo Verde, la isla de Tenerife y Senegal. A partir de ahí y gracias a la mano del hombre se ha extendido a otras zonas del mundo, como México, Estados Unidos y Centroamérica. Sus hojas son de color verde oscuro, con pequeñas motas de tonos más claros.

2. Humilis
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 Es endémica de Sudáfrica, donde es frecuente encontrarla en lugares secos y pedregosos. Sus hojas son carnosas, triangulares y largas; aunque de menor tamaño que las de la variedad Miller. Su color es verde azulado, con atractivos tonos. Su pujanza en el mercado es menor que Miller debido a su menor tamaño. No obstante, sus propiedades son similares.

 

3. Mitriformis
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 Su origen se encuentra en Namibia y Sudáfrica, aunque hoy se cultiva en diversas zonas áridas y semiáridas del planeta. Sus hojas alcanzan los 75 centímetros de altura y sus flores son esbeltas y de color rojo. Su tamaño es menor que el de Miller, aunque sus valores medicinales y cosméticos son parecidos 

Por otra parte,  se pueden citar algunas variedades por su presencia en jardines u hogares en la actualidad; o por su uso para elaborar productos cosméticos. En algunos casos, cuentan con propiedades medicinales para tratar afecciones muy leves. En otros -mayoría-, se les atribuyen unos efectos que en realidad no son capaces de producir.

• Aloe maculata: Se usa principalmente para elaborar productos cosméticos, aunque por su belleza también es habitual como elemento ornamental en jardines. Es poco frecuente en el ámbito medicinal.

• Aloe ferox: Florece en invierno. Su tallo puede superar los 2 metros de altura y sus hojas sobrepasar el metro de longitud. Es muy codiciado en el mercado por sus demostrados efectos laxantes.

• Aloe arborescens: Muy valorado para el uso medicinal, pero también por sus virtudes decorativas. Se le conoce también como Aloe candelabro en la cultura popular. Sus hojas son de color verde oscuro y sus flores, rojas. El gel de las hojas posee propiedades curativas de diferentes afecciones leves.

• Aloe striata: No tiene tallo. Sus hojas son alargadas, carnosas, curvadas y de color verde azulado. Sus bellas flores son de color rojo coral, lo que le otorga un carácter decorativo realmente interesante.

• Aloe variegata: Conocida también en la cultura popular como Aloe tigre o Pecho de perdiz. Es endémica de Sudáfrica y Namibia, pero hoy está presente en distintas partes del mundo. Su altura media es de 20 a 30 centímetros y cuenta aproximadamente con dos docenas de hojas de unos 10-15 centímetros de longitud. Sus flores son de un llamativo color naranja asalmonado.

• Aloe ciliaris: También denominado como Aloe trepador. Sus hojas son alargadas, estrechas y verdes, con los bordes dentados. Sus hojas se distribuyen en forma de racimo y cuentan con una forma tubular y un color anaranjado. Cuenta con una gran presencia en Sudáfrica. Crece en matorrales espinosos en valles cálidos y secos.

• Aloe bulbillifera: Originaria de Madagascar. Es común en zonas de hasta 1.000 metros de alturas, boscosas, pero secas. Crece habitualmente entre las rocas. Sus hojas son de un verde oscuro.

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